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La tierra vendida durante la última década podría producir alimentos suficientes para alimentar a mil millones de personas

 

Director ejecutivo de Oxfam

“El mundo se enfrenta a una ‘fiebre desenfrenada por la tierra’ que está dejando a las personas que viven en la pobreza a merced del hambre, la violencia y la miseria.” Jeremy Hobbs

El Banco Mundial debe suspender las inversiones en tierras para proteger a las personas que viven en la pobreza ante el fenómeno del acaparamiento de tierras.

Según la organización internacional Oxfam, en la última década se vendieron en todo el mundo terrenos con una superficie total ocho veces mayor que la del Reino Unido. En esta superficie se podrían cultivar alimentos para mil millones de personas; el mismo número de personas que cada noche se acuesta con hambre en todo el mundo.

Oxfam advierte en su nuevo informe, "Nuestra tierra, nuestras vidas", de que más de un 60% de las inversiones en tierras agrícolas que los inversores extranjeros realizaron entre el año 2000 y el año 2010 se llevaron a cabo en países en desarrollo con graves problemas de inseguridad alimentaria. Sin embargo, dos tercios de estos inversores prevén exportar todos los alimentos cultivados en dichas tierras. Casi el 60% de las tierras adquiridas en todo el mundo durante la pasada década han sido destinadas a la producción de cultivos a partir de los cuales se pueden obtener biocombustibles.
 
Con este nuevo informe, Oxfam pretende intensificar su campaña para acabar con el fenómeno del acaparamiento de tierras, que vulnera los derechos de las personas más pobres del mundo. Oxfam apoya el aumento de la inversión en agricultura, así como en las pequeñas familias agricultoras. Sin embargo, esta compra masiva de tierras sin precedentes no ha sido regulada o legislada de forma adecuada, de manera que sea posible evitar el acaparamiento de tierras. Esto significa que las personas que viven en la pobreza continúan siendo expulsadas de sus tierras, a menudo de forma violenta, sin haber sido consultadas o sin recibir compensación alguna. Muchas pierden sus hogares y se ven sumidas en la miseria, sin tener acceso a la tierra de la que dependen para comer y ganarse la vida.

En los países pobres, cada seis días se vende una superficie de terreno del tamaño de la ciudad de Londres a inversores extranjeros. En Liberia, en tan sólo cinco años, el 30% de la superficie del país ha sido objeto de transacciones de tierra. Oxfam calcula que las adquisiciones de tierra se triplicaron durante la crisis de los precios de los alimentos de 2008 y 2009, momento en que la tierra empezó a considerarse una inversión cada vez más  rentable. Con los precios de los alimentos de nuevo en máximos históricos es necesario adoptar medidas  urgentes para frenar una nueva ola de acaparamiento de tierras.

Oxfam considera que el Banco Mundial debe actuar ya y suspender de forma temporal las inversiones en tierras agrícolas para poder así revisar sus recomendaciones a los países en desarrollo, contribuir a establecer normas para los inversores e introducir políticas sólidas para frenar el acaparamiento de tierras. El Banco Mundial se encuentra en una posición única al ser tanto inversor en tierras como asesor de los países en desarrollo. Las inversiones en tierra del Banco Mundial han aumentado un 200% en la última década, mientras su brazo crediticio para el sector privado, la Corporación Financiera Internacional, ha establecido las normas que rigen la actividad de muchos inversores. Las propias investigaciones del Banco Mundial indican que los países en los que han tenido lugar las transacciones de tierra de mayor magnitud son aquellos en los que existe una protección débil de los derechos de las personas sobre la tierra. Y, desde el año 2008, comunidades que se han visto afectadas por proyectos de Banco Mundial han presentado 21 quejas formales en las que denuncian que sus derechos sobre la tierra han sido vulnerados.

Jeremy Hobbs, director ejecutivo de Oxfam, afirma: "El mundo se enfrenta a una ‘fiebre desenfrenada por la tierra’ que está dejando a las personas que viven en la pobreza a merced del hambre, la violencia y la amenaza de una vida sumidas en la miseria. El Banco Mundial se encuentra en una posición única para evitar que esto se convierta en uno de los mayores escándalos del siglo XXI"

"Estableciendo una suspensión temporal de las inversiones en tierra y reconsiderando su postura, el Banco Mundial puede dar ejemplo a todos los inversores y gobiernos, contribuyendo, así, a poner fin a las violaciones de los derechos humanos y a garantizar que los inversores realmente contribuyen a impulsar el desarrollo en algunas de las comunidades más pobres. Las inversiones deberían ser una buena noticia para los países en desarrollo, pero es fundamental que éstas sean verdaderamente beneficiosas y no resulten perjudiciales para las personas, ni las aboquen a una mayor pobreza, hambre o penurias económicas”.

Oxfam espera se produzcan avances encaminados a establecer esta suspensión durante la reunión anual del Banco Mundial, la primera desde que Jim Kin fuera nombrado nuevo presidente, que se celebrará en Tokio durante los próximos 12, 13 y 14 de octubre. Poner freno a sus inversiones a corto plazo proporcionará al Banco Mundial tiempo suficiente para poner en orden sus propios asuntos.
    
Oxfam espera que la suspensión de las inversiones en tierras por parte del Banco Mundial envíe un mensaje claro a los inversores de todo el mundo, para acabar con el acaparamiento de tierras y mejorar los estándares en relación a:

  • La transparencia: Debe garantizarse que la información sobre las transacciones de tierra sea de acceso público para las comunidades y gobiernos implicados.
  • La consulta y el consentimiento: Debe garantizarse que las comunidades son informadas previamente, de forma que puedan aceptar o rechazar los proyectos.
  • Los derechos sobre la tierra y la gobernanza: Es necesario reforzar los derechos de las personas sobre la tierra y los recursos naturales, especialmente los de las mujeres, a través de una mejor gobernanza de la tenencia de la tierra, tal y como establece el Comité de Seguridad Alimentaria Mundial.
  • La seguridad alimentaria: Debe garantizarse que las inversiones no socaven la seguridad alimentaria en los ámbitos local y nacional.

Hobbs señala: "El Banco Mundial tiene el mandato de luchar contra a la pobreza en todo el mundo, y la responsabilidad de contribuir a frenar el acaparamiento de tierras. El Banco debe adoptar medidas urgentes para frenar la compra masiva de tierra, ya que lo más probable es que ésta tan sólo intensifique la competencia por los alimentos y los recursos naturales.  Asimismo, debe garantizar la protección de los derechos de las personas que viven en la pobreza".

Para ver más infomación vaya a:  http://www.oxfam.org/es/crece/pressroom/pressrelease/2012-10-04/la-tierra-vendida-durante-la-%C3%BAltima-d%C3%A9cada-podr%C3%ADa-producir-aliment